El próximo domingo 22 de marzo tendré el primer estreno sinfónico del 2026. Correrá una vez más a cargo de la fantástica banda «Ciudad de Oviedo» en el auditorio Príncipe Felipe de la ciudad asturiana, actuando bajo la dirección de su titular, el maestro David Colado.
«Astur, el espíritu de las montañas » es una obra de 15 minutos de duración inspirada en la rica mitología asturiana. Estas son las notas al programa.
Astur, el espíritu de las montañas
NOTAS AL PROGRAMA
Astur, el espíritu de las montañas es una travesía sonora a través de los estratos invisibles de
las montañas y bosques de Asturias. La obra se articula como un rito iniciático donde la música deja
de ser melodía para convertirse en elemento: la niebla, el viento, el agua…
Estructurada en cinco secciones conectadas entre si, la composición invoca a las fuerzas
primigenias del relieve asturiano.
Una obra donde la arquitectura sonora se funde con el paisaje.
Xuan de la Borrina (La Niebla): Espíritu ancestral que habita los velos del
amanecer y el crepúsculo en las cumbres de Redes y Picos de Europa. Protege los límites entre lo
conocido y lo desconocido, envolviendo el mundo en silencio y ambigüedad.
El Nuberu (El Viento): El soberano de las alturas. No solo trae el viento,
sino que gobierna la ira del cielo (rayos y granizo). Transporta ecos lejanos, señales y
transformaciones invisibles.
La Ondina del Lago (El Agua): La personificación del misterio de los lagos
glaciares como Ubales. Representa la melancolía y la belleza inalcanzable de las profundidades. Su
energía fluye entre hojas, raíces y claros, despertando la magia latente de la naturaleza.
El Busgosu (La Montaña): El guardián absoluto de la fauna y el bosque. Es la
ley de la naturaleza. Su presencia es firme y eterna,
sostén del paisaje y memoria pétrea del paso del tiempo.
Taranis (El Dios): El antiguo dios de los astures. Representa la rueda de la
vida, el orden cósmico y el linaje guerrero que adoraba a las fuerzas de la naturaleza.
Su sabiduría antigua guía, protege y conecta el presente con el origen.
LA MÚSICA
Xuan de la Borrina: la música se disuelve en armonías suspendidas y notas largas que
aparecen y desaparecen sin dirección clara. El uso de las sordinas crea una atmósfera opaca que
se disuelve
en un punto culminante lleno de luz.
El Nuberu: la música se vuelve enérgica con el empleo de ostinatos en los graves y percusión y
movimientos ondulantes en las maderas que describen la llegada de los vientos.
La ondina de Ubales se representa con un movimiento de texturas fluidas y frías. El piano y el
arpa dibujan arpegios que imitan el goteo del agua glaciar, mientras una melodía solitaria en el
clarinete evoca el canto melancólico de la ondina.
El Busgosu se presenta con una sección más rítmica donde las sonoridades célticas nos
recuerdan el pesado paso del guardián del bosque.
Tanaris se representa con un movimiento solemne que unifica todos los temas anteriores
representando la eternidad del dios y el espíritu de los antepasados.